La dictadura de Trujillo, magistralmente retratada por el escritor peruano.
La literatura latinoamericana, hija de su circunstancia, se ha visto casi forzada a tratar el tema de la dictadura y el dictador. Quizás los libros más conocidos de este cuasi-género sean El otoño del patriarca, de García Márquez y El siglo de las luces, de Alejo Carpentier.
Hace pocos años, Mario Vargas Llosa reclamó un puesto de honor en esta lista con La fiesta del chivo. La obra mezcla sabiamente personajes de ficción con personas reales, episodios ficticios pero plausibles con tramas históricas, como la planificación del magnicidio de Trujillo o la salvaje represalia organizada por el régimen contra los autores del mismo.
Todo ello aderezado con una técnica de best-seller, mediante la cual el autor consigue mantener al lector pegado al libro, ansioso por saber qué fue lo que motivó el distanciamiento de Urania Cabral de su padre, por ejemplo, o qué fue de los heroicos asesinos de Trujillo. Y, por supuesto, con la calidad formal y habilidad narrativa que suelen caracterizar la mayoría de las obras del escritor peruano.
Por tanto, lo que obtiene el que lee esta obra es, por el precio de una, el equivalente de tres: un gran libro de suspense, una reconstrucción de un turbulento período de la historia de un país y una obra literaria de gran altura.
Lo cual creo yo que no está mal en los tiempos que corren....