Novela de viejas amistades y amores perdidos, de la fuerza del recuerdo como sustento vital.
Este libro fue uno de los primeros que leí desde que empecé a llevar una lista detallada de mis lecturas. Su indiscutible calidad le hace acreedor al (dudoso) honor de inaugurar esta sección.
Además, es oportuno añadir que leí este libro a finales de 2000. En el verano de 2001, Cristina y yo pasamos una semana en un barco de vela en Grecia con varios amigos. Una noche, las chicas dormían, y Jacobo, Pancho y yo nos quedamos charlando en la cubierta. Acabamos hablando de El último encuentro, que Pancho había acabado esa misma tarde. Esa conversación fue de los mejores recuerdos que tengo de ese viaje, y dado que Pancho participaba en un grupo de lectura, se me ocurrió la idea de formar uno cuando volviese a Barcelona.
Así que Sandor Marai tiene algo de responsabilidad en la formación de los Roccos, y probablemente este texto sirva para mostrar mi gratitud hacia él.
Pero entremos en materia. El libro es una novela amena pero profunda que narra el reencuentro de dos viejos amigos, cuarenta años después de haberse distanciado por el amor de una mujer. Sin ánimo de desvelar más detalles de la trama, creo que la virtud más destacable del libro es el acierto con el que plantea dilemas morales viejos como la humanidad, cómo por ejemplo la fidelidad a la amistad versus la fuerza de la pasión torrencial. Todo ello narrado en un estilo limpio y elegante. El resultado es un retrato íntimo de dos hombres y de la mujer (ausente) y de los sentimientos que los unieron, así como una reflexión sobre la memoria y el paso del tiempo.
Memoria y paso del tiempo que son casi personajes adicionales. Los cuarenta años de paréntesis forman una barrera infranqueable entre los dos viejos y quiénes una vez fueron. Ello y la sensación de fin de época, de decadencia del mundo austrohúngaro, hace que contemplemos con tristeza a estos hombres del XIX que encaran el ocaso no ya de sus días sino de su universo.
Paradójicamente la memoria y el discurrir del tiempo jugaron un rol malicioso en el éxito de este libro. Tras cincuenta años en el olvido, debido a la prohibición de sus obras en la Hungría comunista, el libro fue rescatado de la oscuridad por la editorial italiana Adelphi. El éxito en Italia y en el resto de Europa fue casi instantáneo. Lamentablemente era ya demasiado tarde para Marai. que se había suicidado en 1989 en EEUU, donde llevaba muchos años exiliado.
Pocos meses después, caía el muro de Berlín.